Respeten a sus idiotas.

Sé que no le voy a descubrir la pólvora a usted, respetado lector, si le digo que The Wire es la polla en vinagre. Y también sé que llego con cierto retraso al visionado de esta maravilla que nos ha regalado la HBO. Ahora mismo estoy terminando la quinta y última temporada de la serie y ya tengo nostalgia anticipada porque, un día, ya no podré ver nuevos episodios de este genialidad.

“¿Y ahora este nos va a hablar de The Wire después de tanto tiempo sin actualizar su blog?” pregunta el respetable. Pues no, los les voy a hablar de The Wire, si no de algunas consideraciones que mi pequeño y reseco cerebro ha realizado viéndola. Todas ellas (al menos las que contaré aquí) relacionadas con el mundo del guión y la ficciones televisivas.

En primer lugar, y volviendo al eterno tema de que las series americanas son mejores que las españolas (sí, es cansino, lo sé), he encontrado algo que diferencia a una serie como The Wire (o Los Soprano, o A dos metros bajo tierra, o Mad Men u otras) de las patrias. Y no es la pasta. Y no es el público potencial que tienen. Y no es que tengan mejores guionistas. Es simplemente, QUIÉN las produce. Y no hablo de determinadas cadenas, si no de lo señores y señoras que dan el visto bueno desde esas cadenas a estas series. Y eso si que es una GRAN diferencia con lo que sucede habitualmente en España.

¿En qué se diferencia ESENCIALMENTE entre España y los USA esta parte del proceso creativo en la que los que tienen la pasta meten la nariz para decir qué les gusta y qué no ? Pues primero y principal: los ejecutivos de las cadenas que emiten aquéllas series SABEN de televisión. Y cuando digo televisión no me refiero sólo a que puedan analizar los datos de audiencia, nombrar delegados a casco porro o beber cubatas en comidas de trabajo. Cuando digo televisión me refiero a ficción televisiva.

Los tíos que dan luz verde a series como Mad Men o como The Wire son tíos que (si no han sido guionistas antes) saben qué es un buen guión, en qué consisten los arcos dramáticos, cómo se dialoga bien una escena, etc. Lo SABEN y lo APLICAN, que es más importante si cabe. No quiero acusar a todos los ejecutivos de la tele patria de no saber nada de narrativa audiovisual, porque no serían justo. Pero digamos que el 80% ( soy generoso) no tienen ni puta idea.

Pero aquí no acaba el problema. De hecho, el problema no ha hecho más que empezar. El problema de verdad empieza temiendo en cuenta que nuestros ejecutivos:

a) no quieren arriesgar

y b) tratan a los espectadores como si fuese retrasados mentales.

El primer punto se basa en su miedo absoluto (y comprensible ya que su salario depende de ello) al fracaso en las audiencias. Pero ese miedo también lo tienen los señores yankis y aun así, sus series (algunas, no todas) son pa mear y no echar gota. Vamos, que, por descarte, la gran diferencia reside en la b.

Sí, queridos seres humanos con ojos que ven la tele, los señores que les ofrecen productos para que ustedes los disfruten piensan que son ustedes deficientes mentales. El ejecutivo medio español tiende a pensar que su espectador medio sabe leer, escribir, comer y cagar y poco más. Ah sí, consumir. Eso también sabe hacerlo.  Pero ahí se quedan sus capacidades.

Por eso, cuando se les presenta ante ellos diálogos, escenas, capítulos que requieran que el espectador piense al menos durante quince segundos, ellos dicen: “Alto! Esto no se puede emitir! La gente no lo iba a entender!” Cuando se intenta ser sutil ellos dicen: “¿Pero qué queremos decir aquí? La gente no quiere pensar, quiere cenar con un sonido de fondo” Por eso todas las series españolas están siempre ( y si no pregunten por ahí a los llorosos guionistas patrios) muy por debajo del nivel que podrían dar sus equipos de guión. Porque los ejecutivos, temerosos ante el fracaso, piensan que todos sus clientes son subnormales y, para no fracasar, les dan lo que ellos piensan que esos clientes son capaces de procesar. Y así llegamos a la ficción española, salvo muy honrosas excepciones.

Por eso, The Wire, jamás se podría hacer en España. No por presupuesto, ya que tampoco es una serie tan cara. Si no porque, “¿cómo va a entender el espectador ese tipo de tramas políticas, esas escenas con diálogos llenos de subtexto, esos episodios plagados de sutilezas que hacen que haya que darle al tarro para disfrutarlos?” “¿Cómo va a entender un tonto espectador español escenas como esta, en la que al inspeccionar la escena de un crimen los detectives solo dicen una palabra (un taco además) y el espectador es el que ata los cabos?”

“No en mi turno”, dicen el ejecutivo español.

Así que, si queremos tener más series de calidad (algo totalmente posible teniendo en cuenta el talento que hay por ahí) deberíamos pedirles a la gente a la que hacemos millonaria viendo la tele que, al menos, nos repete.

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Una respuesta a “Respeten a sus idiotas.

  1. Yo creo que algunos de ésos, cuando dicen “La gente no lo va a entender”, lo que quieren decir en el fondo es: “Es que yo no lo entiendo”. Y entonces es cuando deberíamos responderles: “¡Pues claro, zote! ¡Por eso has llegado a donde estás!”

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